
Sin tapujos, sin cortes. Cine del grande que deja a la pandilla de "érase una vez en américa" en simples chavales traviesos. La grandeza de Dito Montiel a la hora de escribir sus memorias previamente, y luego convertirlas en película reside en mostrarnos lo "jodida" que es la vida para estos chavales que viven en una barrio de Nueva York. Padres que maltratan fisicamente a sus hijos (como el caso de Antonio) o los golpean donde más les duelen, en el cariño. La pregunta de Robert Downey Jr. ¿me has querido alguna vez? es dolorosamente bella. Dito se encuentra asfixiado por la negación de su padre, por la pandilla de graffiteros de otro barrio que llegan a marcar la habitación de su casa con una pintada asesina ("aquí es la casa donde vives, y quí donde vas a morir") e incluso por sus propios amigos, arrastrados por una violencia consecuencia de las situaciones sociales y familiares y del lugar donde les ha tocado vivir. Necesita escaparse, crecer y olvidarse de todo.
Pero las heridas permacerán abiertas hasta el final. Hasta que sea capaz de sentarse en la cárcel con Antonio, de preguntarle a su padre por sus sentimientos y de asumir lo que su chica le exije como pago para su madurez. La enfermedad terminal de su padre y su obstinación a ingresar en un hospital, hace que Dito, después de 15 años de largarse de su barrio de Astoria (Queens - Nueva York), vuelva a él a cerrarlas.
La película se mueve así en esos dos momentos de la vida de Dito (de chaval y como escritor célebre gracias a sus propias memorias juveniles) mostrando un ritmo de ida y vuelta que la hace más atractiva aún.
Que sea el propio Dito Montiel quien dirige y nos enseña su propia vida la hace estremecedoramente creíble (la película, tras los créditos finales, termina con una imagen de su padre en el hospital deseando que su hijo cambie y se convierta en Antonio).
La interpretación de todos, ellos y ellas, es creíble, fascinante en ciertos momentos dramáticos y con un protagonismo coral donde todos tienen su momento.
Cine necesario porque nos enseña que la vida no es fácil pero sí tiene solución. No en el éxito o en escaparse de ella a toda velocidad, sino en afrontar con valentía y coraje lo que nos toca vivir.

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