jueves, noviembre 30, 2006

Offside: Fuera de juego



No haber visto ninguna película de Jafar Panahi parece casi un delito. Eso pensaba ayer cuando me dirigía a la sesión matinal del 44. Irán es uno de los países que suenan a cine de gran calidad y la verdad Offside es fiel al adjetivo de su país. Sigo creyendo que no es justo que este cine no pueda estar al alcance de todos. Salvo algún despiste del videoclub y el programa off-cinema de la 2 es muy difícil acceder a buenas historias, sólidas y creíbles interpretaciones y sobretodo, un cine que educa, que abre miradas, que nos hace sentirnos más cercanos a otras partes del mundo y por lo tanto. cine que nos hace más tolerantes. Algo que hoy en día se echa de menos.
Entender la situación de la mujer en Irán desde un planteamiento desenfadado, cercano al telespectador (rodada dentro del estadio de fútbol durante la clasificación de Irán para el mundial de Alemania) es lo que persigue Offside y de paso dejar "fuera de juego" a una sociedad con severos planteamientos machistas que no tienen ninguna base. ¿será acaso que Irán y España comparte más de lo que yo pensaba?

miércoles, noviembre 29, 2006

Half Moon (Luna llena): Muerte dulce



¿Qué más se puede pedir que morir acompañado de tus hijos realizando tu mayor sueño? Pudiera ser que esa palabra disfrazada de mujer que viene a buscarnos en el ocaso de la vida no fuera tan mala como parece. Y si además, la muerte es dulce, si nos ayuda a cruzar la linea entre un lado y otro, ¿perderíamos acaso el miedo a nombrarla?
Mamo siente que su vida se agota justo en el momento en que el tirano Husseim es borrado de Iraq y el gobierno iraquí accede a que su música hasta entonces arrinconada en el kurdistán iraní pueda ser escuchada del otro lado.
Y cruzar la frontera de Iran a Iraq es como cruzar la frontera que todo ser humano tarde o temprano tendremos que cruzar. Los majestuosos paisajes que el autobús familiar va recorriendo van pasando por los ojos de Mamo como esa secuencia que muchos dicen que significa el momento justo antes de morirse. Sus hijos van subiendo uno a uno al autobús como entrando en la habitación donde su padre agoniza. Hasta su gran amigo compositor de música y represalias se hace presente en sus últimos momentos. La realidad y la ficción (mágicamente contadas) se mezclan, perdiendo protagonismo la primera según la vida del compositor va a acercándose al final donde ya todo son sueños, parte de la nueva vida en la que Mamo entra triunfalmente, celebrando su último no, su primer concierto.
Y de fondo, el telón de la injusticia, de la miseria, de la represión militar, de un pueblo kurdo que se siente parte de dos países y que no les dejan ser de ninguno.
La denuncia de las voces femeninas silenciadas, del arte destruido por tiránicos gobiernos, de gente que huye con sus cadáveres acuestas asesinadas por las balas americanas de la paz.
Si alguien a dudado alguna vez que el cine es arte, aquí está Bahman Ghobadi para demostrar lo contrario. Una auténtica obra maestra de las que hace que tu cabeza vuelva constantemente a la película para atar cabos.
Cine necesario con un humor inteligente, con unos actores sinceros y creíbles, con una fotografía de una riqueza descomunal y con un guión extraordinariamente tejido, todo ello bañado con la cultura y la música de un pueblo kurdo, que ojalá, como Mamo encuentre su lugar en el mundo.

martes, noviembre 28, 2006

Le dernier des fous: la infancia asesina



Otro personaje acorralado en la vida. Y en este caso, Martin, un niño de 11 años, cuya única ayuda afectiva la encuentra en su ama de llaves marroquí. Una madre encerrada en su habitación, inerte, sin sentimientos, sin deseos de aportar cariño a sus dos hijos. Un padre que le dedica una única conversación en toda la película a su hijo Martin y que se refugia en los brazos de la autoritaria suegra que gobierna la casa. Un hermano marcado por una relación homosexual rota y frustado porque nunca le han dejado ser nadie. Una amiga que cruza a la pubertad entre novios y menstruaciones. Y en miedo de todo esto, Martin no entiende nada, se siente roto, sin referencias ni cariño.
La película es completamente sincera, nos va adelantando el desenlace final y uno tiene la esperanza que su padre salga de su desesperante pasividad, que su abuela muestre algo de respeto por su hermano y algo de cercanía por Martin, que su madre le permita entrar en su habitación y le diga cuanto le quiere. Pero no. La sinceridad es brutal. Cuando Martin decide que debe romper aquella asfixia, aparece su madre anunciando unas muertes anunciadas. Martin usa la pistola robada y acaba con la vida de sus padres y su abuela. Ya para entonces su desesperado hermano había decidido acabar con su frustada novela y con su vida.
La escena final no por menos previsible resulta sobrecogedora. Y uno se pregunta ¿puede haber alguien con una vida tan desencajada, sin nada a que agarrarse? Y no cabe otra respuesta: desgraciadamente, sí.
Cine necesario, para descubrir como la infancia de un niño, aparantemente normal, puede ser tan dolorosa que le lleva inevitablemente a la locura.

lunes, noviembre 27, 2006

A guide to recognize your saints: Las malas calles de Dito



Sin tapujos, sin cortes. Cine del grande que deja a la pandilla de "érase una vez en américa" en simples chavales traviesos. La grandeza de Dito Montiel a la hora de escribir sus memorias previamente, y luego convertirlas en película reside en mostrarnos lo "jodida" que es la vida para estos chavales que viven en una barrio de Nueva York. Padres que maltratan fisicamente a sus hijos (como el caso de Antonio) o los golpean donde más les duelen, en el cariño. La pregunta de Robert Downey Jr. ¿me has querido alguna vez? es dolorosamente bella. Dito se encuentra asfixiado por la negación de su padre, por la pandilla de graffiteros de otro barrio que llegan a marcar la habitación de su casa con una pintada asesina ("aquí es la casa donde vives, y quí donde vas a morir") e incluso por sus propios amigos, arrastrados por una violencia consecuencia de las situaciones sociales y familiares y del lugar donde les ha tocado vivir. Necesita escaparse, crecer y olvidarse de todo.
Pero las heridas permacerán abiertas hasta el final. Hasta que sea capaz de sentarse en la cárcel con Antonio, de preguntarle a su padre por sus sentimientos y de asumir lo que su chica le exije como pago para su madurez. La enfermedad terminal de su padre y su obstinación a ingresar en un hospital, hace que Dito, después de 15 años de largarse de su barrio de Astoria (Queens - Nueva York), vuelva a él a cerrarlas.
La película se mueve así en esos dos momentos de la vida de Dito (de chaval y como escritor célebre gracias a sus propias memorias juveniles) mostrando un ritmo de ida y vuelta que la hace más atractiva aún.
Que sea el propio Dito Montiel quien dirige y nos enseña su propia vida la hace estremecedoramente creíble (la película, tras los créditos finales, termina con una imagen de su padre en el hospital deseando que su hijo cambie y se convierta en Antonio).
La interpretación de todos, ellos y ellas, es creíble, fascinante en ciertos momentos dramáticos y con un protagonismo coral donde todos tienen su momento.
Cine necesario porque nos enseña que la vida no es fácil pero sí tiene solución. No en el éxito o en escaparse de ella a toda velocidad, sino en afrontar con valentía y coraje lo que nos toca vivir.