miércoles, enero 24, 2007

Volver: Almodóvar nunca defrauda


Me he de reconocer un gran admirador de Almodóvar. Desde "todo sobre mi madre" me parece que ha alcanzado una creatividad y una madurez al alcance de muy pocos. Y desde aquí, yo si entiendo el porqué de su gran aceptación americana.
Sus guiones son complejos, él mismo expresa la dificultad cada vez mayor de resumir sus películas, pero a la vez se explican desde lo cotidiano. Volver es así un canto al pueblo, a la familia, a la solidaridad vecinal en los pueblos de Castilla... es denuncia de violencia de género, de trabajo precario y de explotación del individuo por parte de los medios de comunicación.
Su estética, la forma de emplear el color en sus imágenes unida al uso de miradas de cámara nada convencionales hacen que el cine de Almodóvar se grabe en la mente de uno como las buenas fotografías de los grandes maestros. El picado en el velatorio de la tía de las hermanas protagonistas, sobre el suelo de cerámica es maravilloso.
Y unido a esto, está su dirección en las actrices ¿hay alguna que esté mal? Cuando un equipo gana mucho del mérito reside en el entrenador, y en este caso el trabajo del equipo de actrices es apabullante. La belleza y descaro de Penélope Cruz manteniendo el ritmo toda la película no hace sino recordarle que cierto cine comercial hace malo a cualquier actor, ciertos planos y miradas de Carmen Maura nos traen a la mente el pedazo de actriz que siempre ha sido, Lola Dueñas sigue creciendo y tanto Blanca Portillo como Yohanna Cobo son esos descubrimientos que el manchego siempre se jacta de mostrar en todas sus películas.

Vamos que se me nota el plumero, que Volver me ha gustado un montón, tanto o más que Todo sobre mi madre o que Hable con ella. Grande Almodóvar.

martes, enero 16, 2007

Zona libre: cosa de tres



Cada noche, como siempre, // sólo hago cuatro preguntas. // (...) // Pero hoy se me ocurre otra pregunta: // ¿Hasta cuándo durará el ciclo infernal // del opresor y del oprimido, // del verdugo y de la víctima? // ¿Hasta cuándo durará esta locura? (...)

El comienzo de "Zona Libre" es un prólogo increible. Es cierto que si uno no ve esta película en v.o.s. se pierde demasiadas cosas. La canción inicial sobre la que Natalie Portman llora desconsoladamente dentro del coche es una verdadera lección sobre el problema de los conflictos armados, terrorismo o incluso el actuar humano. Sin el texto delante los cinco minutos iniciales no harán sino, evadirse y desconectar al espectador.
Y el resto de la película es una bella metáfora sobre las relaciones entre judios, palestinos y americanos. Estos últimos acabarán lavándose las manos y escapando del conflicto no-dialogado de los dos primeros. El final de la película es difícil de entender sino es desde aquí.
La película vuelve al esquema de road-movie para contarnos la odisea de tres mujeres que representan claramente las partes de este conflicto entre israelitas y palestinos que tanta muerte y desesperanza lleva aportando al mundo.
Se retrata con ciertas dosis de cine experimental la desolación de una americana que busca escapar de allí porque su relación sentimental ha roto fruto del engaño y de una suegra (la Maura) poco amable.
La hija de un judío alemán que huyó de la guerra para instalarse en Israel, y que acabó vendiendo coches blindados al "americano" porque la guerra era lo único que daba fruto en esas tierras.
La mujer del "americano" repudiada por su hijo y aislada por un marido que después de haber sido expulsado de la tierra prometida, regresa un montón de años después a reencontrarse con su patria.

viernes, enero 05, 2007

Transamérica: la maternidad sin prejuicios



Una historia de esas que algunos reniegan. Cine creíble que muchos atados al cine americano de violencia, personajes de comic de ciencia ficción y guiones forzados al máximos para exalzar el espíritu nacional o el final feliz hortera que tanto gusta a cierta parte de la población estadounidense, consideran que un transexual que está a punto de cambiarse de sexo, no pudo haber tenido un hijo en su juventud, no puede tener unos padres que no entienden su sexualidad y una hermana que acaba de salir de la cárcel y de las drogas. ¿quieren más? Pues sí, la madre y el hijo se encuentran, recorren kilómetros en busca de su felicidad, mientras, poco a poco, empiezan a entenderse y a quererse. ¿más aún? Pues acaban juntos, eso sí, el hijo pierde definitivamente a su padre, pero a cambio —cambio de sexo— encuentra una madre que acaba enganchada de su hijo, del que nunca supo, pero al que acaba necesitando y queriendo como madre que es.
Cine necesario que demuestra que las verdaderas historias están en las verdaderas personas, aunque esto suponga poner en su piel y superar múltiples prejuicios.

miércoles, diciembre 27, 2006

Todo está iluminado


Como la mayoría de las veces, es una lástima que el cine no pueda ser más fiel a la literatura. El libro de Safran Foer cuenta la historia del pueblo de Trachimbrod desde su creación hasta su aniquilación por parte de los nazis y esto no aparece en ningún momento de la película, pero es que la complejidad creativa del escritor es difícil de trasladar a la pantalla. También es criticable, por dejar la película poco creíble, el suicidio del abuelo. En el film se suicida por conseguir escapar del holocausto y en el libro por acusar de judío a su mejor amigo. Lo primero es una suerte que conduciría a apreciar la vida, lo segundo una renuncia que nos llevaría a renegar de nuestra suerte al destaparse toda la historia.
Y dicho esto, y al margen de que el libro no existiera, nos introducimos en una película hábilmente narrada, en un road-movie de tres personajes (cuatro sin contamos a Sammy Davis Jr Jr) en busca, cada uno, de su propia salvación.
El judío (si Frodo levantara la cabeza quedaría asustado de su alter-ego) busca desesperadamente a la persona que le dió la vida, el abuelo busca reconcialiarse con su pasado y su nieto, el verdadero protagonista de la historia, huye de una vida ficticia para encontrarse con la amistad de Safran y con el cariño de su abuelo.
Además el ritmo de la película -a igual que el libro- empieza en tono de comedia y se va volviendo cada vez más dramático para denunciar el fascismo y esalzar la memoria como instrumento necesario para no olvidar la historia.
Lástima que la película -como casi todo el cine bueno- haya pasado desapercibida por cines a pesar del reclamo de Elijah Wood como "protagonista" de la misma.

miércoles, diciembre 13, 2006

Match Point


!Cualquiera diría que "Match Point" es obra de la mente de Woody Allen¡ He de reconocer que no soy un gran visionador de sus películas y que, algunas de ellas, las más célebres para los críticos, las intenté ver cuando mi afición por el cine me llevaba a calificar ciertas americanadas como obras de arte. ¡me avergüenzo de ello, era demasiado joven!
Match Point cuenta una historia demasiado común en los tiempos en que vivimos. Alguien que se debate entre su status social y su pasión. Recuerda en su "esqueleto", que no en su desarrollo ni por su final, a la reciente ganadora del Festival de Cine de Gijón (Longing)
pero narrada con mucho ritmo y con una reflexión de fondo que hace honor a su título tenístico y a su director y guionista.
Con la vida mantemos un partido, devolvemos pelotas, ganamos y perdemos puntos, pero hay instantes concretos, bolas que chocan contra la red, que a veces nos dan el punto o nos lo quitan. Y a veces, esa pelota que estamos jugando es tan trascendente que la consideramos "punto de partido". Y la película que engancha por la credibilidad de su historia, por la interpretación de sus actores, es justo en este momento, donde se vuelve genial, imprevisible.
Woody Allen nos lleva toda la película en una dirección concreta, nos vuelve en contra de su protagonista, de la forma inapelable que tiene de solucionar su problema optando por su familia y eliminando su pasión. Y por unos momentos, nos enseña su moralina "quién la hace, la paga". Sólo por unos momentos, porque la bola en la red cae del lado de Chris y gana el partido.

miércoles, diciembre 06, 2006

Bombon, el perro: los ojos de Juan Villegas



Puede que el arte no lo expresen los artistas, o mejor dicho, que los llamados artistas sean más de los que tienen esa etiqueta. Viendo el personaje que Juan Villegas, un trabajador de un taller de automóviles, al que Carlos Sorin le propone ser protagonista de esta película, descubre un actor extraordinario, que se interpreta a si mismo, que tiene una de las miradas más expresivas que he visto nunca en una película, que hace un trabajo serio y sobrio. No es posible pillarle en un renuncio.
Además, la historia que navega entre el documental y la ficción, éxito rotundo de los "artistas" no profesionales de la película, denuncia, conmueve, proporciona esperanza, genera risas y todo ello, desde lo cotidiano y lo sencillo. Vamos que cada día estoy más convencido que el (C)ine tiene que partir de la (v)ida y no de la (V)ida que algunos nos hacen que creer que podría ser la nuestra.
Juan Villegas, pierde su trabajo, su identidad, su manera de ganarse el pan, pero no las ganas de seguir viviendo y por ser como es, por seguir dándose a los demás, se le premia. Su regalo, un hermoso dogo de pedigrí llamado Bombón, que va a hacer que la vida de Juan cambie. Entra, ayudado por un Walter del que nunca nos fiamos y hacemos mal, en el mundo de la competición de perros. Empieza a ganar dinero, pero Bombón tiene un serio problema de virilidad que hace que todo se tambalee.
A pesar de todo Juan quiere a ese perro que le ha sacado de sus problemas y le ha ayudado a ilusionarse, y Bombón no le defrauda. La película que empieza con un Juan tratando de sacarse unos dineros vendiendo navajas que el talla, acaba con Bombón demostrando que su problema es agua pasada. Dos escenas creibles y extraídas de una vida sencilla, como la que Sorin y Juan Villegas han sido capaces de presentarnos en este Cine sin concesiones, Arte del bueno.

Roma: incapacitado para el amor



"Cada uno da lo que recibe" dice Drexler en una canción que explica como la energía del amor no se pierde, se transforma. Pero Aristarain trata de contarnos en Roma, la historia de un escritor fugado de su país por no querer entregar su amor.
La historia hábilmente narrada desde la relación que Juaco, el protagonista, va creando con Manuel, aspirante a periodista y confidente de sus memorias, va recorriendo la infancia y la juventud de una persona incapacitada para el amor.
Ni el amor de su padre, coherente, empeñado en hacer de su hijo alguien que sepa valorar y querer a las personas, ni el de su madre (Roma, título final para sus memorias, espejo del amoR recibido y no devuelto) que es capaz de entregar todo su cariño, de confiar ciégamente en él a pesar de su pasotismo y su desesperante falta de madurez, consiguen hacer despertar en Juaco una mínima reciprocidad.
Ni incluso el momento histórico que Juaco vive en Argentina, rodeado de amigos comprometidos con una lucha social, permiten que la llama de la solidaridad se encienda en su vida. Recuerda este Juan Diego Botto en parte y en otro momento social distinto al desalmado personaje de "Historias del Kronen".
Va pasando de chica en chica y cuando cree encontrar al amor de su vida, Renee, es el detonante de su huida, no es capaz de expresar un "te quiero" y prefiero largarse a España pensando que la huída permitirá olvidarse de todo. Y con eso vive, y se hace escritor. Con ese amargor permanente en su vida (que ni pintando para José Sacristán), con la negación del resto de sus días indignos de escribirse en sus memorias, Juaco sólo es capaz de mirar atrás y recordar tanto amor no correspondido.
Acierto completo de Aristaráin, que el Juaco joven y el Manuel actual sean el mismo actor, el último podrá reconducir su vida como escritor y persona, aprendiendo de los errores del primero.
Y el final, obliga al escritor maduro a enfrentarse a sus fantasmas, a arrojar al río todo lo malo de su vida, para salir renacido y recuperado para los demás. Pero ya es tarde, ya no tiene nada que sumergir en las aguas, porque descubre que su tiempo ya ha pasado —dejando a sus padres muertos, a su amigo revolucionario asesinado y la chica de su vida en manos de otro— y por una vez en su vida, asume la coherencia, de vivir con sus errores, con su soledad fruto del amor que nunca fue capaz de expresar.

lunes, diciembre 04, 2006

Otro mundo es posible: rayos de esperanza



La 2 de tve lleva emitiendo de dos meses para acá una serie documental titulada: "Otro mundo es posible: Voces contra la globalización". Los distintos capítulos van recorriendo los problemas del mundo actual: el dinero, la emigración, el hambre,... desde una mirada crítica y esperanzadora. Distintas voces de calidad contrastada nos descubren las mentiras y engaños sobre los que se construye el mundo actual. El ritmo de los capítulos es fluido, al alcance de todos a pesar de las distintas relaciones e intereses que están en juego, preguntándose por las causas de todo esto —algo de lo que adolecen en exceso los medios de comunicación actual— y aportando elementos suficientes para que el telespectador aprenda a ser crítico con ciertos corrientes de pensamiento insertadas en telediarios, prensa, radio,... ¡vamos que el mundo no es como algunos mediocres quieren hacernos ver!
El problema es que tve2 emite estos capítulos cuando y como quiere. En la web de tve hablan de una periodicidad mensual, pero han emitido los tres últimos capítulos en los tres últimos domingos. Una pena, que se quiera ser crítico con las cosas, pero que las formas no sean las adecuadas. (Afortunadamente están en el emule para quien quiera ponerse al día).
Totalmente recomendables, cine documental necesario para sentirse solidario y esperanzado con los tiempos que nos toca vivir.