viernes, diciembre 01, 2006

Longing: Perder lo mas querido



No pienso apuntarme el tanto hoy que el Jurado (y FIPRESCI) han otorgado a esta película alemana como la ganadora del 44 Festival Internacional de Cine de Gijón. De las 9 películas que he visto —no todas de competición oficial— no figuraba entre mis favoritas, pero he de reconocer que tampoco me ha sorprendido el fallo.
La historia que cuenta Longing es de lo más común, un hombre sencillo que se enamora de otra mujer y pone en tela de juicio su matrimonio. Por supuesto, soy de los que creo que el buen cine no pasa por contar historias extraordinarias, sino de retratar lo que vivimos a diario las personas. Y desde ahí, Longing tiene su acierto.
Pero he de decir que la película repite en exceso ciertos esquemas para retratar la vida de los protagonistas. Los planos largos y los diálogos escasos fruto de unos personajes insertados en cierta monotonía . Queda claro que Markus es una persona sencilla, que toda su vida se reparte entre su trabajo ("chapuzas" domésticas incluidas), su labor como voluntario de bombero y su familia. Sí bien esto se justifica en el primer tercio de la película —hasta que comete el desliz de acostarse con su otra chica— para mi gusto se sigue repitiendo esta imagen en lo que podríamos llamar el "nudo" de la película. Algo parecido ocurre con su mujer y la familia de ésta. He de reconocer que estos momentos me costaron digerirlos.
Así todo, hecha una vez esta aportación, he decir que Longing tiene un final delicioso. Son los niños del barrio los que cuentan el final incierto de la película, hasta tal punto que queda abierto a que sea el espectador quien decida al lado de quien debe acabar Markus. ¿o será que la directora nos está preguntando directamente a nosotros? Si a tí, te pasa esto, ¿por quién te decides? ¿la mujer de toda la vida o la que te ha sacado de la monotonía generando en tí un nuevo enamoramiento?
Un último apunte para la reflexión: la película empieza con un intento de suicidio y acaba con otro. En el primero Markus es el valiente que salva vidas y en el segundo el cobarde —agobiado por lo que ha perdido— que trata de quitársela.

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