
Una historia de esas que algunos reniegan. Cine creíble que muchos atados al cine americano de violencia, personajes de comic de ciencia ficción y guiones forzados al máximos para exalzar el espíritu nacional o el final feliz hortera que tanto gusta a cierta parte de la población estadounidense, consideran que un transexual que está a punto de cambiarse de sexo, no pudo haber tenido un hijo en su juventud, no puede tener unos padres que no entienden su sexualidad y una hermana que acaba de salir de la cárcel y de las drogas. ¿quieren más? Pues sí, la madre y el hijo se encuentran, recorren kilómetros en busca de su felicidad, mientras, poco a poco, empiezan a entenderse y a quererse. ¿más aún? Pues acaban juntos, eso sí, el hijo pierde definitivamente a su padre, pero a cambio —cambio de sexo— encuentra una madre que acaba enganchada de su hijo, del que nunca supo, pero al que acaba necesitando y queriendo como madre que es.
Cine necesario que demuestra que las verdaderas historias están en las verdaderas personas, aunque esto suponga poner en su piel y superar múltiples prejuicios.

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