
Cada noche, como siempre, // sólo hago cuatro preguntas. // (...) // Pero hoy se me ocurre otra pregunta: // ¿Hasta cuándo durará el ciclo infernal // del opresor y del oprimido, // del verdugo y de la víctima? // ¿Hasta cuándo durará esta locura? (...)
El comienzo de "Zona Libre" es un prólogo increible. Es cierto que si uno no ve esta película en v.o.s. se pierde demasiadas cosas. La canción inicial sobre la que Natalie Portman llora desconsoladamente dentro del coche es una verdadera lección sobre el problema de los conflictos armados, terrorismo o incluso el actuar humano. Sin el texto delante los cinco minutos iniciales no harán sino, evadirse y desconectar al espectador.
Y el resto de la película es una bella metáfora sobre las relaciones entre judios, palestinos y americanos. Estos últimos acabarán lavándose las manos y escapando del conflicto no-dialogado de los dos primeros. El final de la película es difícil de entender sino es desde aquí.
La película vuelve al esquema de road-movie para contarnos la odisea de tres mujeres que representan claramente las partes de este conflicto entre israelitas y palestinos que tanta muerte y desesperanza lleva aportando al mundo.
Se retrata con ciertas dosis de cine experimental la desolación de una americana que busca escapar de allí porque su relación sentimental ha roto fruto del engaño y de una suegra (la Maura) poco amable.
La hija de un judío alemán que huyó de la guerra para instalarse en Israel, y que acabó vendiendo coches blindados al "americano" porque la guerra era lo único que daba fruto en esas tierras.
La mujer del "americano" repudiada por su hijo y aislada por un marido que después de haber sido expulsado de la tierra prometida, regresa un montón de años después a reencontrarse con su patria.

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